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jueves, 11 de septiembre de 2008

Mi sustituto (II)

LUZ EN EL CAMINO FERNANDO LORENTE, O.H.
(Capellán de la clínica S. Juan de Dios)

Mi sustituto (II)
10/sep/08 (El Día)

HOY me sustituye el recuerdo del gran amigo don José Alberto Santana Díaz de tantos que convivimos con él en el ambiente periodístico de EL DÍA. Es el artículo que escribió en este periódico el 9-I-1998: "Buenos Días. La culpa, del imperio Romano". Este es el texto: "Cada vez se piden más responsabilidades a los que ostentan la autoridad en nuestro país, por aquello que, debido a una imprevisión, ha ocasionado daños personales o materiales para individuos o para la comunidad. Pero, por otra parte, también las referidas autoridades tratan de alejar más de sí esa responsabilidad a que nos referimos.

Ahí está, sin ir más lejos, el hecho de que técnicos y políticos andaluces atribuyan a las obras públicas del Imperio Romano la responsabilidad de las recientes inundaciones del río Salado de Porcuna, cuyo curso delimita las provincias de Córdoba y Jaén. El ingeniero jefe de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Agustín Pastor, afirmó el pasado 17 de diciembre, en una reunión con afectados por inundaciones en Villa del Río (Córdoba), que la culpa era del puente romano situado a un kilómetro de la desembocadura del Salado, en el Guadalquivir. "Hay que quitar el obstáculo claro que, para la circulación del agua, era el puente y montarlo en otro lado". Explicó a los empresarios del polígono industrial que el único obstáculo claro para circulación del agua es el puente. En esta misma opinión coincidió el subdelegado del Gobierno de Córdoba. Es decir, que buscando culpables hacia atrás, ya ni siquiera se acusa al régimen franquista, que es lo más cerca que tenemos, ni siquiera a los Reyes Católicos, que están a la vuelta de 500 años, sino que retrotraemos al Imperio Romano, que no previó que estas inundaciones de ahora podían producirse.

Menos mal que las organizaciones agrarias y ecologistas salen al paso de tan originales declaraciones, manifestando que lo que pasa es que la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir "no hace absolutamente nada por recuperar los cauces del río Salado ni por drenarlo, y ello provoca auténticos embalses naturales en todo su curso. Uno no sabe adónde vamos a llegar con esa teoría histórica de "desviar responsabilidades a nivel de tortuga, o lo que es lo mismo, caminando hacia atrás, pues vamos a ver que, por este sistema, Adán y Eva no sólo tienen culpa del pecado original, sino también de que algunas obras públicas de la actualidad "en España" (estas dos palabras son mías) no funcionen debidamente.

Lo que me extraña es que ya no hayan sido llevados a los tribunales los arquitectos (romanos, naturalmente) del Acueducto de Segovia, por no haber dado a dicho monumento una mayor consistencia y que los coches pudieran seguir pasando o aparcando en sus inmediaciones. En fin, que a los españoles se nos podrá calificar de todo, menos de falta de originalidad".

No se puede expresar mejor el comportamiento, tan apartado de la realidad, de algunos de nuestros político en el poder, ni con mayor humor periodístico y con tanta y sencilla comprensión para todos los lectores.