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sábado, 5 de enero de 2019

María Dolores Gaitán: “Debemos acercar la música clásica a los ciudadanos”

27/12/2018

En 2010, con solo 27 años, María Dolores Gaitán (Villa del Río, Córdoba, 1983) decidió crear el Festival Internacional de Piano Guadalquivir en su pueblo natal. Su intención era la misma que tiene hoy en día: acercar la música clásica al ciudadano brindando conciertos en lugares simbólicos. Así, el certamen se extendió a Córdoba y después a Milán, donde vive desde hace 11 años.

Este 2018 ha celebrado su novena edición consiguiendo que por primera vez se desarrollara un espectáculo musical en el yacimiento arqueológico de Medina Azahara tras su designación como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Con un Máster de Interpretación Pianística y Música de Cámara en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, Gaitán es una de las artistas más prestigiosas de Europa. Ha sido la primera pianista en tocar en los cuatro Patrimonios de la UNESCO de la ciudad de Córdoba y fue elegida por la European Union National Institutes for Culture (EUNIC) como representante de la cultura musical española en Italia.

También ha sido premiada en numerosos certámenes internacionales como el XI Concurso Internacional Città di Padova, el  XVI Premio Antonio Beltrami o el VII Concurso Internacional Montichiari. Además, está a punto de publicar su primer disco: "Imagen de España a través de la danza".

Un año más, y ya van nueve, dirigiste el Festival Internacional de Piano Guadalquivir que se desarrolla entre Córdoba, Villa del Río y Milán, ¿cómo fue el certamen?

En esta edición queríamos dar a conocer el patrimonio de Córdoba y la unión entre oriente y occidente, esa influencia que el pueblo árabe y judío tuvieron, en especial, en la ciudad califal de Medina Azahara y en Córdoba. Luego también se ha mirado hacia el otro lado del planeta, hacia Latinoamérica. Todo trasportado por un lenguaje universal como es la música.

El festival desde sus comienzos ha tenido la suerte de contar con espacios emblemáticos que han hecho que sus conciertos fuesen mucho más atractivos. En esta novena edición hemos conseguido ser el primer festival que ha abierto la puerta de Medina Azahara, patrimonio de la UNESCO, a un evento cultural de grandes dimensiones.



Pero fue la pasada edición cuando se dio el gran salto al conseguir unir mis dos grandes ciudades, donde me he desarrollado como artista y profesional: Córdoba y Milán. Además, quien conoce Milán sabe que es una ciudad llena de patios, como Córdoba. Me pareció supercurioso que dos urbes tan lejanas a simple vista fuesen tan cercanas.

Conseguí establecer un puente entre ambas y llevar el festival a uno de los auditorios más importantes de Milán: La Verdi. Todo eso ha hecho que el certamen llegue a ser lo que es hoy en día: un espectáculo de tendencias e innovación que intenta sacar nuestra identidad cultural hacia el exterior, pero también hacia el interior.

¿Qué te impulsó a crear este Festival Internacional?

Pues tuvo varios afluentes como el propio nombre del festival: Guadalquivir (risas). Nació de una forma muy natural, yo estaba haciendo el doctorado en Milán y mucha gente me preguntaba cómo podía mejorar la situación musical de Córdoba. Ese fue el primer pensamiento.

El segundo fue poco después. Salieron unas oposiciones en Andalucía, me presenté, aprobé y conseguí una plaza. Al regresar a España me di cuenta de que no era mi vocación, lo que yo quería era tocar, crear, ser artista. Muy a pesar de mi familia, volví a Milán pero no quería desvincularme de mis raíces y se me ocurrió fundar un festival donde pudiera volcar la situación que estaba viviendo ese momento.

¿Qué proyectos tienes ahora mismo entre manos?

Me han llamado para tocar "Noches en los jardines de España" con la Orquesta Sinfónica de Tambov de Rusia para el Festival Internacional de Rachmaninov en 2020. Vamos a llevar a España por todo lo alto en Rusia en una gala bastante importante.

También me han confirmado que va a salir en breve mi primer disco para la revista de música clásica "Amadeus" de Italia. Se titula: "Imagen de España a través de la danza". En este álbum voy a representar mi visión sobre los máximos exponentes de nuestra tierra, pero sobre todo a través de una música gestualizada mediante la danza, ya que el ritmo y el baile son dos cosas que nos identifican mucho y visualmente y auditivamente en el extranjero funcionan muy bien. Espero que salga en mayo de 2019.

También en mayo-junio tengo un concierto de Béla Bartók para piano y percusión con percusionistas del Teatro alla Scala de Milán en un festival muy importante que hay en Italia que se llama Mantova Chamber Music. Y también estoy dando forma al Festival Guadalquivir para su decimo aniversario en 2019.


Además, este año has sido candidata a la categoría artística de los Premios Princesa de Girona y obtuviste el galardón al mejor proyecto innovador por "3Tú". ¿En qué consiste la iniciativa?

La candidatura fue toda una sorpresa porque fue Carlos López Otín, Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal en el área de Biología 2008, a quien conocí en una conferencia en Italia, el que me llamó y me propuso a estos premios.

La fundación planteaba un reto sobre gestión cultural para intentar que la gente vaya a una localidad a través de la cultura. ¡Parecía hecho para mí! (Risas) Ideé unas gafas de realidad virtual en las que el turista, aun no estando presente en la ciudad, pudiese ver distintos tipos de eventos  culturales desde otros ojos que no fuesen los del público. Por ejemplo, un técnico que está detrás del teatro, una persona que está en primera fila o alguien que está en una exposición.

 Así, el turista contraería una visión diferente de lo que es la ciudad y podría animarse a visitarla y estar más tiempo para ver distintos eventos. Aparte, el proyecto contaba con una innovación tecnológica bastante importante. Y bueno… gustó mucho la idea y ¡ganó el premio!

¿De dónde procede tu pasión por la música clásica?

Yo era una niña muy inquieta y cuando llegaban las clases de música mi actitud cambiaba y reproducía todo lo que escuchaba. Eso sorprendió al profesor y llamó la atención de mi madre. Vieron que tenía cualidades musicales y pensaron que esa energía debía reconducirla hacia la música.

Mi madre decidió inscribirme en un conservatorio. Yo no tenía piano, así que iba a la casa de una mujer del pueblo y como era comercial nunca estaba puntual (risas). Yo hacía los deberes sentada en la puerta de la casa de esa mujer mientras la esperaba para después tocar media hora de piano.

¿Por qué elegiste el piano? ¿Qué supone este instrumento para ti?

¡Elegí el violín! Estaba enamorada del violín (risas), aunque no sabía por qué. Pero el conservatorio era muy pequeñito y solo había tres instrumentos: piano, guitarra y clarinete. Mi preferido era el violín, pero como no había, escogí el piano. Creo que estaba predestinada para este instrumento.

Y cuando comenzaste tu carrera, ¿imaginaste que llegarías a ser una de las pianistas más relevantes de Europa?


No te da tiempo a pensarlo (risas). Es consecuencia de un trabajo muy duro y solo disfrutas del día a día. Es como cuando uno se mira al espejo todos los días, alguno engorda o se ve más viejo o más joven (risas). Pero uno se ve todos los días y no se da cuenta de esa progresión. En este caso, simplemente, estás ahí porque poco a poco lo has ido construyendo.

También he querido luchar por la música clásica, ya que desde mi perspectiva se está alejando de los ciudadanos. Hay que encontrar un punto donde la música clásica no quede como un género obsoleto o lejano de nosotros. Esa lucha constante es lo que me ha trasformado en lo que soy hoy en día (risas).

¿Cómo ves la música clásica que se realiza actualmente en nuestro país?

Pregunta difícil (risas). Los españoles tenemos una cualidad increíble y eso se ve cuando alguien toca música española o cuando un español interpreta distintos músicos. Ese temperamento es de las primeras cosas que nos identifica. Y de eso estoy súper orgullosa, que tengamos un carácter y una identidad de país.

Sí que se necesita innovar más y hacer la música clásica mucho más cercana. En Italia, el 7 de diciembre fue Sant'Ambrogio en Milán y es la primera interpretación del Teatro alla Scala. Bueno, pues se paralizó el país completo. Todos los teatros llenos, televisiones, gente en las calles… Espero que España pueda llegar a ese nivel de paralizarse por la cultura. Ese reto es lo que nos falta alcanzar. Por otra parte, estamos produciendo artistas de enorme nivel que están trabajando por todo el mundo. Y eso es una satisfacción.

Tú que vives fuera de España y viajas por medio mundo, ¿cómo crees que se valora a nuestros músicos en el extranjero?

Los buenos músicos siempre se valoran. Y hay muchos españoles en orquestas importantes. En Italia, que somos países hermanos, cada vez que toca un español tiene mucha repercusión. Creo que hay cierta predilección por los españoles (risas).