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miércoles, 2 de julio de 2014

La Junta protege 18 yacimientos en Porcuna como zona arqueológica

El Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado este martes inscribir
en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la
tipología de Zona Arqueológica, un conjunto de 18 yacimientos
arqueológicos ubicados en el término municipal de Porcuna (Jaén).
EUROPA PRESS. 01.07.2014

El Consejo de Gobierno de la Junta ha acordado este martes inscribir
en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la
tipología de Zona Arqueológica, un conjunto de 18 yacimientos
arqueológicos ubicados en el término municipal de Porcuna (Jaén).
Estos asentamientos cubren un extenso periodo histórico, desde el
Neolítico Final hasta la época contemporánea, y presentan un gran
valor para el conocimiento de la prehistoria y la historia del
poblamiento en Andalucía, especialmente en la zona del Alto
Guadalquivir. La nueva zona arqueológica suma una superficie protegida
de 403 hectáreas, en la que se incluye la mayor parte del núcleo
urbano, y abarca vestigios de las épocas prehistórica, íbera, romana y
musulmana, además de construcciones singulares como las torres y
lienzos de murallas del castillo medieval de la localidad (una de las
sedes principales de la Orden de Calatrava) o la iglesia gótica del
Priorato de Porcuna. Los yacimientos se localizan en el valle medio
del río Salado de Porcuna y ocupan varios cerros allanados de la
campiña alta del valle del Guadalquivir. Corresponden a un
asentamiento que tuvo su origen en el Neolítico Final-Cobre antiguo
(III milenio a.C.) y que, con distinta extensión e intensidad, ha
mantenido una ocupación ininterrumpida hasta la actualidad.
ANTECEDENTES
Como antecedentes de este poblamiento se protegen también, entre otros
enclaves paleolíticos, los de La Peña de la Grieta, los Farallones del
Sulfuro o la Cueva de los Enamorados, hábitats que se desarrollaron al
resguardo de pequeños abrigos en los bordes de los cerros de Porcuna.
Destaca especialmente el de la Peña de la Grieta, uno de los primeros
de este tipo investigados mediante excavación y comparable a las
conocidas cuevas de Ambrosio, en Almería, o las del Parpalló y Les
Mallaetes, en Valencia. Al final del Neolítico las comunidades se
asientan en las cimas de los cerros de Los Alcores y El Albalate,
donde crean sendos poblados fortificados a unos dos kilómetros de
distancia el uno del otro y flanqueando el antiguo lago salado
pleistocénico de Pescolar. En la denominada época orientalizante o
tartésica, el enclave de Los Alcores se expande en sentido sureste,
hacia el Cerro del Castillo, casco histórico de la actual Porcuna. Las
fuentes literarias clásicas señalan este poblamiento como la polis de
Ibolca y la consideran capital de los túrdulos y de la zona oriental
de la Turdetania. Su prosperidad se refleja en la complejidad de las
viviendas y en la importancia de los conjuntos escultóricos hallados.
En torno al núcleo Los Alcores-El Cerro del Castillo se sitúan también
necrópolis y sileras como las del Camino Alto-El Muro, la Cruz Blanca
y El Ejido de Napoleón. Ciudad romana En la época romana, Obulco
obtiene el estatus de ciudad y su ceca, la más prolífica y variada de
la Hispania, acuña durante 200 años decenas de tipos de monedas que
circulan por todo el Imperio. Fruto de este florecimiento se produce
la consolidación del urbanismo de la población y se trazan nuevos
barrios como los actuales San Benito, Santa Ana, San Marcos o San
Francisco. Nuevas necrópolis la rodean por todos los flancos a partir
de sus puertas y caminos y también surgen asentamientos periurbanos
atestiguados en yacimientos como La Dehesa de los Potros y las villas
de La Sendilla Golosa, Chichimao, La Cabra Mocha y El Cerro de
Camacho.
Al final del Alto Imperio Romano se inicia el declive del núcleo
urbano a favor del crecimiento de los asentamientos rurales, así como
de otros enclaves más prósperos de la Bética, como Corduba, Astigi o
Hispalis. Durante la Antigüedad tardía y toda la Edad Media se
refuerza el castillo, se crea un perímetro más reducido y se
intensifica la población intramuros. De la época musulmana se han
investigado algunos restos de viviendas de la ciudad fortificada de
Bulkuna, sobre todo en la parte alta (barrio del Castillo), así como
silos y restos de necrópolis. Por su parte, los yacimientos de Las
Huertas de El Vélez, La Galga, La Tenería y Mengíbar reflejan la
agricultura de regadío que abastecía al núcleo urbano. En el perímetro
de la zona arqueológica declarada por el Gobierno andaluz también se
incluye el legado de la Alta Edad Media y de la época moderna. Tras la
entrega al rey Fernando III en 1240, la ciudad pasa a la Orden de
Calatrava y durante los siglos XIV y XV sirve de residencia de los
maestres. A este periodo corresponde la construcción del nuevo
castillo sobre los restos antiguos como recinto palaciego, además de
una compleja evolución urbanística sobrepuesta a amplias zonas de la
ciudad túrdula y romana. De la Orden perviven algunos de sus edificios
más señeros, como la Iglesia y Priorato de San Benito o la Torre Nueva
o de Boabdil, singulares ejemplos del estilo gótico en Andalucía
oriental y ambos declarados ya monumentos. De la época moderna se
conservan numerosas viviendas de arquitectura vernácula y valiosos
edificios que reflejan la importancia de Porcuna tanto por su
población como por su actividad agropecuaria. Entre ellos destacan el
Pósito Real (actual Ayuntamiento), el Granero y Bodega de Francisco
Javier Ceballos, la Iglesia de San Sebastián o Jesús Nazareno y la
Casa Palacio de los Aguileras.