La iniciativa reivindica la concesión de la Medalla de Oro de la Ciudad para este artista que ha plasmado la esencia de sus calles y su patrimonio a través de su obra
Á. A. / CÓRDOBA | ACTUALIZADO 21.03.2010 - 05:00
Anteriormente, otras instituciones de Córdoba ya han homenajeado al artista, como el Ateneo con su Fiambrera de Plata (1999) o la Asociación Arte, Arqueología e Historia con su premio Juan Bernier en la modalidad de arte (2008). Sin contar con los reconocimientos que ha recibido su obra a nivel nacional, como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que recibió en 2005.
Las calles de Córdoba, un "patrimonio de la sensualidad" -como la describe Liébana-, el olor de sus iglesias, "de la madera, la madreselva, el jazmín", y su cualidad de ciudad laberíntica son algunos de los atractivos que el poeta y pintor advierte en ella y plasma en sus obras. "Hay algo allí donde se aprende mucho. Todo eso está en el aire. Basta que tú tires del hilo", ha declarado Liébana en alguna ocasión.
Aunque nació en Torredonjimeno (Jaén) en 1921 por circunstancias laborales de su padre, el artista pasó su infancia y adolescencia en Córdoba, donde comenzó su carrera artística en la Escuela de Artes y Oficios y donde, junto a Ricardo Molina Tenor, Juan Bernier Luque, Pablo García Baena, Julio Aumente y Mario López, fundó a finales de los años 40 la revista Cántico.
Después se convirtió en ciudadano del mundo viajando y estableciendo su residencia en París, Río de Janeiro, Suiza, Lisboa y Venecia, entre otras ciudades. Actualmente reside en Madrid, donde se estableció en los años 60. Su obra puede dividirse en tres grandes apartados, los dibujos, preferentemente de ángeles, el retrato y un universo fantástico propio.
Ginés Liébana es uno de los pocos bohemios que sobreviven a la generación de artistas que fue castigada por la Guerra Civil. Una generación aplastada por la cultura impuesta por la Dictadura pero que supo escapar y resurgir. Y así es la obra de Ginés Liébana, llena de humor, de amor, de realismo y a la vez surrealismo, y de una fantasía que impregna sus creaciones de su mundo onírico particular.